El martes 8 de diciembre el Papa Francisco abrió la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro y dio así inicio al Jubileo de la Misericordia.
En la carta que con este motivo escribió el Santo Padre Francisco, dice así:
"Mi pensamiento se dirige también a los presos, que experimentan la limitación de su libertad. El Jubileo siempre ha sido la ocasión de una gran amnistía, destinada a hacer partícipes a muchas personas que, incluso mereciendo una pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida y desean sinceramente integrarse de nuevo en la sociedad dando su contribución honesta. que a todos ellos llegue realmente la misericordia del Padre que quiere estar cerca de quien más necesita de su perdón. en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad".

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